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Mientras organizaba el viaje a Egipto, pensé mucho en si merecía la pena reservar un típico crucero por el Nilo para recorrer el río y sus alrededores o era mejor hacerlo por libre. Como era una parte importante del viaje y no nos sobraba mucho tiempo, decidimos reservarlo. En este post os cuento más sobre cómo organizar todo el viaje.

Nosotros elegimos hacer el crucero de Aswan a Luxor, ya que normalmente duran un día menos por la dirección de la navegación, aunque las visitas son casi las mismas.

CRUCERO POR EL NILO ¿SÍ O NO?

Entonces la pregunta es: ¿merece la pena reservar un crucero por el Nilo? Y por mi experiencia la respuesta es sí, aunque con alguna excepción.

PROS DE CONTRATAR UN CRUCERO:

Una vez vivida la experiencia del crucero, lo recomendamos porque la experiencia es muy chula, la navegación tranquila por el río, siempre viendo ambas orillas, paisajes muy diferentes: ciudades abarrotadas, zonas un poco más desérticas, pequeñas islas verdes con vacas pastando,… Otro de los grandes motivos es la tranquilidad que tienes durante unos días al ir siempre acompañado por un guía. El acoso en Egipto por vendedores de cualquier cosa, niños y personas pidiendo es abrumador, y los guías aminoran un poco esta situación. Además, tienes todas las visitas incluidas, y por supuesto guiadas, algo imprescindible en templos y yacimientos históricos.

En nuestro caso éramos muy poquitos en el barco, así que también disfrutamos de un buen ambiente familiar y relajado durante las horas de navegación, comidas y tiempo libre.

CONTRAS DE CONTRATAR UN CRUCERO:

Hablemos también de los contras. La principal desventaja que yo le vi es la velocidad de las visitas en las diferentes ciudades. No es que tengas poco tiempo para ver un templo u otro pero muchas veces bajas del barco solo para ver un sitio concreto, perdiéndote una gran parte de la vida de esa zona, rincones más tranquilos u otras experiencias. Para evitar esto, aunque sea un poco, recomiendo hacer una noche extra en Aswan y en Luxor, tanto al principio como al final del crucero, para ver bien estas dos ciudades.

Por otra parte, casi todos los cruceros hacen exactamente el mismo recorrido, así que se hacen las paradas y visitas en la misma hora. Esto hace que los templos estén a petar de gente, y si son pequeños la visita es un poco incómoda, mientas que en otras franjas horarias se pueden encontrar mucho más tranquilos.

Solo os diría de evitar el crucero si disponéis de bastantes días para poder dedicar más tiempo a cada ciudad, y si vais acompañados por un guía y conductor de principio a final. Ir moviéndose de parada en parada en transporte público o privado y buscar un guía en cada lugar tiene que ser agotador.

Terraza del crucero

Interior del crucero

Camarote estándar

DÍA A DÍA EN EL CRUCERO

Dicho esto, os cuento punto por punto lo que vais a ver durante el crucero, y aquí sí que os adelanto que cada visita merece totalmente la pena, así como los madrugones, el calor, las caminatas e incluso la gente.

ASWAN

El día de llegada queda bastante libre, puesto que se espera a que llegue todo el mundo al crucero. Así que es un buen día para visitar Aswan por tu cuenta si no has tenido un día extra en la ciudad. Algunas de las visitas que puedes hacer son: pasear por la Corniche o paseo «marítimo», visitar el zoco y hacer algunas compras, hacer cultura en el Museo de Nubia, tomar algo en el Old Cataract, el hotel construido por Thomas Cook en el que se alojó una buena temporada Agatha Christie mientras escribía Muerte en el Nilo; cruzar a la Isla Elefantina y visitar el pueblo, las tumbas de los Nobles o las ruinas de la ciudad de Abu.

Y otra opción es relajarse en el crucero, viendo como atardece y se va iluminando la Isla Elefantina, y preparándonos para el madrugón del día siguiente. 

Paseo ``marítimo`` en Aswan

Isla Elefantina iluminada (Aswan)

ABU SIMBEL

Esta es una de las visitas más espectaculares del crucero, y aunque es una actividad opcional y requiere un madrugón a las 2:30h de la mañana, lo recomiendo 100%.

Un autobús nos deja en 3 horas muy cerca de la frontera con Sudán, siguiendo el Nilo, para visitar con las primeras luces del día los templos de Abu Simbel.

La región de Baja Nubia cada año sufría fuertes inundaciones por las crecidas del Nilo, hasta que se construyó la Presa Alta y el Lago Nasser. Con esta medida, se reguló el caudal, pero quedaron sumergidos, entre otros templos, los de Abu Simbel. Así que aquí no solo apreciamos la majestuosidad de los templos antiguos, sino también la proeza de la arquitectura moderna, que logró trasladar los dos templos pieza a pieza para sacarlos del agua.

El templo principal, de Ramses II, nos recibe con 4 colosos de unos 20 metros con su imagen. Uno de ellos está partido por la mitad, y no queda claro si fue un terremoto o un rayo lo que causó la rotura.

Su interior se conserva muy bien teniendo en cuenta antigüedad, las múltiples inundaciones y el traslado. No faltan leyendas alrededor de este increíble lugar, la más curiosa es que en la sala del fondo, el Santo Santuario, hay cuatro figuras: Ramses II, y los dioses Amon-Ra, Ptah y Ra-Horajti. Cada día 22 de febrero y de octubre el sol entra de tal manera que ilumina 3 de las 4 figuras, dejando en la sombra solamente a Ptah, el dios de la oscuridad.

A su lado, se alza el templo de Hathor, dedicado a la diosa del amor y a la mujer favorita de Ramses II, Nefertari. Su interior está repleto de representaciones de Hathor, con cabeza bovina.

Es cierto que todos los grupos turísticos entran a primera hora y que (según hemos leído) por la tarde está mucho más tranquilo. Pero aun así, pudimos realizar la visita muy tranquilamente, y eso que estuvimos en temporada alta (noviembre).

Regresamos muy cerca de Aswan para la siguiente visita. En caso de no contratar la excursión a Abu Simbel, aquí te unes con el resto del grupo.

Templo de Ramses II en Abu Simbel

FILAE

Muy cerca de Aswan se encuentra el templo de Filae. Este es otro de los que fue trasladado por la crecida del Río, ya que antes se encontraba en la propia isla de Filae, ahora bajo el agua e indicada con un poste. Actualmente podemos visitar el templo en la isla Angilika.

Es una visita muy bonita, ya que se accede a la isla con pequeñas embarcaciones, un paisaje rocoso, y el templo que se va acercando en medio del río.

Hay varias visitas en la misma isla. El templo de Filae dedicado a Isis es el principal, pero también podemos recorrer el templo de Hathor, el Quiosco de Trajano, y otras ruinas menores.

Antes de regresar al crucero y empezar la navegación visitamos la Casa de las especias. Es chulo de ver, te cuentan bastantes cosas interesantes alrededor de las especies para cocinar o con fines curativos y probablemente caigas comprando algo. Sobra decir que es un lugar turístico y siempre saldrá más caro que en cualquier otro mercado local.

Templo de Filae

Quiosco de Trajano en Filae

KOM OMBO

Este día es realmente largo y ya hemos perdido la noción del tiempo. Después de un rato de navegación paramos para hacer una visita nocturna al templo de Kom Ombo.

Este templo está dedicado a Sobek, dios cocodrilo, y a su hermano Haroeris, por eso encontramos dos templos paralelos simétricos con doble entrada.

Algunas curiosidades son los grabados de calendarios para festividades, de elementos quirúrgicos y el Nilómetro en la parte exterior, que servía para medir las crecidas del río.

La iluminación nocturna, muy bien conseguida, le da un aire de misterio justo antes de acceder al Museo del Cocodrilo donde podemos ver varios ejemplares disecados y otros momificados.

Ahora sí, volvemos al crucero para descansar, que ya va tocando.

Templo de Kom Ombo iluminado

Cocodrilos momificados en el Museo del cocodrilo

EDFU

El tercer día de crucero tocan bastantes horas de navegación hasta Luxor, pero en algún momento de la noche hemos atracado en Edfu y vamos a visitar el templo de Horus a primera hora.

Para llegar hasta el templo se hace con calesas (carros de caballos) y aunque estoy totalmente en contra de esta práctica, aquí no pudimos decir que no, pues es como lo tienen organizado.

El templo de Horus, dedicado al dios halcón se considera el mejor conservado del Mundo Antiguo. Tras cruzar la puerta principal, el templo se va estrechando hasta la sala final, el Santo Santuario, donde se encontraba la estatua dorada de Horus que vigilaba todo el templo.

La leyenda cuenta que aquí fue donde Horus derrotó a su tío Seth, como venganza por haber asesinado a su padre Osiris. (Sí, tienen su complicación los lazos familiares y las historias de dioses y faraones).

Tras la visita seguimos navegando hacia Luxor, parando un buen rato frente a la esclusa de Esna, donde los barcos van cambiando de nivel lentamente.

Templo de Horus en Edfu

Estatua del dios Horus

LUXOR

El tercer día de crucero llegamos a Luxor bastante tarde y bajamos con el tiempo justo para visita la Casa de las esencias, donde venden esencias puras y mezclas de algunos perfumes conocidos. Es interesante, pero de nuevo es un sitio turístico, y aunque las ofertas son buenas muy probablemente encontremos mejores precios en otros lugares.

Aprovechamos para escaparnos al mercado, que es mucho más tranquilo que el de El Cairo y se hace muy agradable pasear, mirar y hablar con algún vendedor sin tanta presión.

El cuarto día es cuando se realizan la mayoría de visitas en Luxor, algunas muy esperadas e impresionantes.

Este día se puede reservar de forma opcional un vuelo en globo aerostático. Hay ofertas realmente baratas, de los destinos más económicos donde realizar esta actividad, aunque si lo contratas directamente con el crucero sale un poco más caro. El vuelo es al amanecer y te reencuentras con el grupo en la primera parada, junto a los Colosos de Memnón, que nos abren las puertas a la necrópolis de Tebas.

Os contaré con más detalle curiosidades y detalles de las visitas en Luxor, ya que visitamos algunos de los templos más espectaculares de Egipto.

El día sigue con la visita al Valle de los Reyes, lugar donde se encuentran las tumbas reales del Imperio nuevo y en el que todavía queda mucho por excavar y descubrir.

A la salida, paramos en un taller de alabastro, donde nos cuentan el proceso de trabajo de esta piedra y nos adentramos en una tienda repleta de piezas de todos los tamaños, colores y precios (ojo, igual que en la casa de las especias y esencias, es un sitio turístico y hay que regatear).

Otra visita espectacular por su ubicación e historia es el Templo de Hatshepsut, dedicado a la primera emperadora del Antiguo Egipto y al dios Amon-Ra.

Por fin llegamos a una de las visitas más esperadas, el Templo de Karnak, un inmenso complejo que durante años se fue transformando con cada faraón y reinado. Os cuento más aquí, pero destacan las enormes columnas del patio central, los múltiples obeliscos y el Lago Sagrado.

Terminamos las visitas en el Templo de Luxor, ubicado frente a la Avenida de las Esfinges, que conecta los dos templos (Luxor y Karnak). Una vez dentro, en un templo que quedó sepultado durante años bajo un nuevo pueblo, encontramos una mezcla de culturas, religiones y épocas.

Interior de una tumba en el Valle de los Reyes

Templo de Hatshepsut en Luxor

Columnas del Templo de Karnak

Con esto terminamos el crucero, aunque podemos disfrutar de las instalaciones las últimas horas antes de nuestro vuelo (o bus en nuestro caso).

Ha sido una experiencia muy positiva, completa e interesante. Aunque hay algunos lugares que hubiéramos visto con más calma, es una buena forma de visitarlo todo con poco tiempo.

Espero que os haya sido útil este post para decidir si incluir o no el crucero en vuestro viaje y no os perdáis los otros posts del destino y los vlogs en Youtube para vivir la experiencia conmigo. ¡Buen viaje!

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